La Leyenda de los Túneles de Puebla
Se dice mucho acerca de ellos, pero no se sabe con certeza si existieron alguna vez. Hay quién asegura que fueron construidos por los franceses durante la invasión a México, entre 1862 y 1867, pero otros afirman que ya existían antes de su llegada.
Según los relatos, los túneles se conectan entre si desde la Catedral hacia varios puntos estratégicos, como el Convento del Carmen, y un segundo túnel hacia El Cerro de San Juan, pasando por el convento de San Agustín, llegando a la Iglesia del Cielo, hoy Cerro de La Paz; un tercero hacia el convento de San Antonio y el convento de Nuestra Señora de la Merced, hasta llegar al Cerro de Loreto. Otro más que salía del antiguo convento de San Francisco, pasando por la Casa de los Muñecos y llegando al Colegio del Espíritu Santo y a la casona que perteneció a quien Mató al Animal.
Lo cierto es que actualmente no hay salida hacia ellos, están identificados pero no hay acceso. Fueron tapados debido a la generación de plagas como ratas y a los malos olores que provenían de su interior, y que al final se percibían en los edificios y en las calles.
Sería muy interesante que si realmente existen, se pudiera tener acceso a ellos como en algunas ciudades europeas, convirtiendo esa parte no bien conocida, de la historia de esta ciudad, en un atractivo turístico que conlleva al misterio de lo que no está registrado en los libros, y que ha pasado como historia contada de generación en generación
.http://www.masconpuebla.com/Leyendas.html#anchor_78
comentario: pino que esta leyenda esta muy interesante sobre todo nosotros aveces como ciudadanos no tenemops interes de saber sobre nuestra ciudad.
el valle de Cuetlaxcoapan
Referencias históricas
• Puebla es una fundación colonial que desempeñó un papel primordial en la historia de Nueva España y de México. Su concepción urbana, que remonta al siglo XVI y se inspira en el Renacimiento, influiría en el desarrollo de otras ciudades del Nuevo Mundo.
• En 1539, llega a ser sede episcopal y experimenta luego un mayor desarrollo que la llevaría, a principios del siglo XVII, a suplantar a la antigua Cholula, distante de 12 km.
• Después de un siglo XVIII próspero, Puebla es el escenario de una serie de enfrentamientos en el siglo XIX, y en particular de la mayor parte de las luchas populares que rodean la formación del México independiente (1821) y acompañan los movimientos revolucionarios (1910).
• En Puebla, el cuerpo expedicionario francés es vencido por los mexicanos en 1862; éste es precisamente el acontecimiento que se evoca con ocasión de la fiesta nacional de México, A raíz de las leyes de la Reforma (1857) y a partir de 1880, la ciudad se enriquece con nuevas instalaciones (parques y avenidas) cuya extensión, desde 1950, aumenta de forma espectacular en todas las direcciones.
Morfología urbana
Puebla se extiende en el valle de Cuetlaxcoapan según un plano cuadriculado de calles relativamente anchas. La atraviesan arterias importantes que, por lo general, siguen la orientación del damero. Una vía importante cruza el conjunto en diagonal (Diagonal de los Defensores de la República). El Zócalo de Puebla, explanada central de la ciudad vieja, es un gran logro del urbanismo colonial.
Puebla es una ciudad grande con suntuosas iglesias barrocas del siglo XVIII y numerosos conventos. Es célebre su arquitectura colonial, caracterizada por una amplia utilización de los azulejos. Revistiendo las cúpulas de las iglesias y los muros de las residencias, dicho material contribuye a la unidad del paisaje urbano.
http://www.ovpm.org/es/mexico/puebla
comentario: la verdad esta muy interesante aparte de que lugar que hoy ocupa la ciudad se conocía como Cuetlaxcoapan, que significa en náhuatl “Lugar donde cambian de piel las víboras”; Cuetlax se interpreta como despellejarse, cambiar de piel; coa, serpiente o multitud, diversidad cuando se junta, como elemento específico a otros vocablos que tienen funciones genéricas, y pan, locativo.
Cuetlaxcoapan fue asentamiento de comunidades aldeanas; en el siglo XV el valle era de “Yaotlalli”, campo neutral de batalla, en las terribles “Xochiyaóyotl”, guerras floridas, que sostenían las poblaciones de Itzocan, Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan y Tlaxcala. El propósito era dominar al adversario para llevarlo vivo como ofrenda a los dioses donde era sentenciado a muerte, peleando en el “Sacrificio gladiatorio” o en la “cuauxicalli” piedra de sacrificios.
domingo, 21 de febrero de 2010
Alejandra Díaz Domínguez
PUEBLA
Principal
NOMENCLATURA
Toponimia
El lugar que hoy ocupa la ciudad se conocía como Cuetlaxcoapan, que significa en náhuatl “Lugar donde cambian de piel las víboras”; Cuetlax se interpreta como despellejarse, cambiar de piel; coa, serpiente o multitud, diversidad cuando se junta, como elemento específico a otros vocablos que tienen funciones genéricas, y pan, locativo.
Escudo de armas
De forma acorazonada, cinco esbeltas torres de oro, sobre campo verde gualda, un río de aguas azules, dos ángeles vestidos de blanco y púrpura con orlas de oro y púrpura, asidos a la ciudad, las letras K y V, que quieren decir Carlos Quinto, una orla cintada, inserta con el versículo II del salmo 90 de David: “Angelis Suis Deus Mandavit de te Ud. Custodiant te in omnibus viis tuis” (El Señor mandó sus ángeles para que te custodien en todos tus caminos).
La Reina, a nombre del Emperador, firmó la Real Provisión, otorgando Escudo de Armas a la Puebla de los Ángeles, el 20 de julio de 1538, en Valladolid, España, por gestiones de don Gonzalo Díaz de Vargas y Vellerino.
HISTORIA
Cuetlaxcoapan fue asentamiento de comunidades aldeanas; en el siglo XV el valle era de “Yaotlalli”, campo neutral de batalla, en las terribles “Xochiyaóyotl”, guerras floridas, que sostenían las poblaciones de Itzocan, Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan y Tlaxcala. El propósito era dominar al adversario para llevarlo vivo como ofrenda a los dioses donde era sentenciado a muerte, peleando en el “Sacrificio gladiatorio” o en la “cuauxicalli” piedra de sacrificios.
El 16 de abril de 1531, fray Toribio Paredes, originario de Benavente, España, a quien los nativos de México llamaron “Motolinía”, funda la ciudad de Puebla, en el Valle de Cuetlaxcoapan, en la margen oriental del río San Francisco. El Lic. Juan de Salmerón, Oidor de la Segunda Audiencia, desde enero de ese año, había informado al Consejo de Indias que ya se comenzaba “a ensayar la Puebla de los Ángeles”. Don Hernando de Elgueta, Justicia Mayor, Corregidor y Presidente del Ayuntamiento, formalizó la fundación de la ciudad el 29 de septiembre de 1531.
Doña Isabel de Portugal, Reina Gobernadora de España, en su Cédula del 20 de marzo de 1532 firmada en la Villa de Medina del Campo, intituló a la población “Ciudad de los Ángeles”, concediendo a sus moradores exención de pagos de alcabalas y pechos, por treinta años. Después se trasladaron los habitantes a la parte poniente del río de San Francisco.
La traza de la ciudad se hizo estilo adamero, parecido al tablero del juego de damas españolas; cada manzana medía 100 por 200 varas castellanas en las que se ubicaban 8 solares destinados a 8 colonos, quedando espacios para nuevos residentes. La construcción de casas se inicia en 1531. El agua potable se introdujo en caños desde los manantiales de Almoloya y de Cieneguillas.
En el período administrativo del corregidor don Luis de León Romano (1554-1557) se empiezan a construir los puentes San Francisco y el de Amalucan, la fuentes pública; se terminaron los arcos de los tres portales que miran a la Plaza Mayor.
Se le concedió Escudo de Armas el 20 de julio de 1538; se le dió el Título de Noble y Leal el 12 julio de 1558; de Muy Noble y Leal el 24 de febrero de 1561, y de Muy Noble y Muy Leal, el 6 de febrero de 1576.
El Cabildo, representado en sus orígenes por españoles y después por criollos, poseía cierta autonomía local, tenía a su cargo el gobierno político de la ciudad y de su jurisdicción. Se integraba por el alcalde ordinario o magistrado y los regidores o concejales.
Presidía los cabildos y actos públicos, el alcalde mayor: su jurisdicción abarcaba las poblaciones de Amozoc, Totimehuacán y Cuautinchán desde el 2 de octubre de 1755.
El 4 de diciembre de 1786, fue sede de la inmensa Intendencia de Puebla, la cual abarcaba desde Veracruz hasta Guerrero.
La traza delimitaba, por el norte, con las actuales avenidas 18, 16 y 14 oriente-poniente; al oriente con las calles 9 y 5 sur; al sur con las avenidas 15 y 17 oriente-poniente; al poniente con las calles 6 y 8 Norte. Alrededor de la traza vivían los grupos aborígenes, mestizos, mulatos, negros y otras castas.
Se establecieron en Tlaxcaltecapan, los tlaxcaltecas, denominado Barrio de San Juan del Río, extendiéndose al Barrio del Alto. En el Barrio de Santa Ana se ubicaron los cholultecas. El Barrio de Santiago se integró con huejotzincas, calpanecas, itzocanos y cholultecas. El Barrio de Analco se formó con tlaxcaltecas y mixtecos. Otros barrios fusionados con grupos de distinta procedencia fueron San Pablo de los Naturales, San Sebastián, San Antonio de Coleros y San Miguel. Los barrios eran administrados y gobernados por un alguacil de su propia etnia; las relaciones que tuvieron con las autoridades españolas o criollas de la Ciudad, no fueron cordiales. El canónigo Francisco de Leyva colocó la primera piedra de la catedral el 29 de agosto de 1536, tres años después estaba abierta al culto. Sufrió muchas reparaciones, hasta el 18 de Abril de 1649 fue consagrada; sus portadas y torres se terminaron mucho después.
Los Franciscanos, en 1535, estaban construyendo su iglesia y convento que terminaron en 1585.
En el año de 1534, los dominicos iniciaron la construcción de su convento e iglesia: en 1611 casi estaban concluídos.
Los Agustinos principiaron su iglesia y convento en el año de 1550 y en 1629 fueron consagrados.
Por 1586, los religiosos carmelitas edificaron su iglesia y convento, consagrados en el año de 1628.
En el convento de Santa Bárbara, después conocido como de San Antonio, los franciscanos colocaron la primera piedra en el año 1591; en 1593 se inició la construcción de la iglesia.
La orden de los mercedarios concluyó su templo y convento San Cosme y San Damián en el año de 1598.
La iglesia del Hospital de San Pedro fue construída en el año de 1564; el hospital se modificó dándole mejor aspecto.
El hospital de San Juan de Letrán o de Nuestra Señora de la Limpia Concepción se establece desde el año de 1538 destinado a la atención de mujeres. Posteriormente fue el Colegio de San José de Gracia, para casadas.
Para la curación de los indios, en 1563, se estableció el hospital de San Pablo de los Naturales.
El convento de la Purísima Concepción se fundó en el año de 1593, al igual que su iglesia.
El convento de Santa Catalina de Sena, de monjas dominicas, y su iglesia, se concluyen en el año de 1594; de esa fecha también es el convento de monjas jerónimas.
Se comenzó a construir el Colegio de San Juan Evangelista en el año de 1587, fue el primer seminario. Se agregaron los colegios de San Pedro y San Pablo por disposición del Obispo Juan de Palafox y Mendoza, en 1646.
El Colegio de San Pantaleón se edificó en 1744, anexándose al Palafoxiano.
El Colegio del Espíritu Santo, dirigido por sacerdotes jesuitas, inició sus labores en el año de 1578; su primer rector fue el S.J. Don Diego López de Meza; asistían a él estudiantes internos y seglares. La facultad de Bachiller en Artes -3 años de estudió- comprendía el tribium: gramática, retórica y dialéctica. La iglesia se inició de 1583 (intervino en ambas fundaciones Don Melchor de Covarrubias), se consagró en el año de 1600. El seminario de San Jerónimo se construyó en 1579.
Estas instituciones rivalizaban culturalmente con el colegio de San Luis Rey de Educación Superior, fundado en 1558 por el alcalde mayor Don Luis de León Romano, y administrado por dominicos en el año de 1585.
El Santo Oficio de la Inquisición se estableció en el año de 1576; decomisó libros de Erasmo de Rotterdam; inició el proceso de los “alumbrados” Juan Plata y Alonso Espinosa en 1598; se enjuició a sor Micaela de San José, acusada de “ilusa” ; se procesó por judío a don Diego de Alvarado, se sacó en “auto de fe” a Martín Villavicencio y Salazar. “Martín Garatuza” en 1648, por embustes. Desapareció el Tribunal de la Inquisición hasta el año de 1820.
Los molinos de “pan moler” o sea molinos de trigo, funcionaron en el año de 1531, el de San Francisco; en 1543, el de Santo Domingo; en 1537, el de Huexotitla y el del Carmen; y el de San Antonio, en 1569.
Al finalizar el siglo XVI había 33 obrajes de tejidos, en el Barrio del Parían de los Tornos vivían casi todas las hilanderas de la ciudad. Se fabricaba loza, de cerámica vidriada, talavera; se fabricaba vidrio. Había “mercaderes de ambos mares", comerciantes, y residían 1500 españoles.
En el año de 1604 se establece el convento de monjas de San José de Carmelitas Descalzas.
Se fundaron los conventos de monjas franciscanas, el de Santa Clara, en 1607, y el de la Santísima Trinidad, dedicado en el año 1619 de suntuosas y bien construidas fábricas.
Las monjas dominicas consagran el convento de Santa Inés de Monte Policiano, en el año de 1620.
El convento de Santa Mónica, de monjas agustinas, se construye en 1686.
El orfanatorio de San Cristóbal se fundó en el año de 1604 y Santa María Egipciaca, edificio destinado a recogimiento para mujeres.
Se fundó en el año de 1628 en el hospital de San Juan de Dios. Al cuidado de los Hermanos de la Caridad quedó el hospital de San Roque; en 1608 estaba en construcción.
El hospital de Convaleciente de Belén, fundado en 1682.
El Hospital de Mujeres convalecientes de Santa Inés de Monte Policiano, fundado en el año de 1689.
En el año de 1646, se fundan el Colegio de las Vírgenes de la Purísima Concepción y el Colegio de Niñas Vírgenes de Jesús María.
Se establecen el Colegio de Niñas Mercedarias de Nuestra Señora de Guadalupe y el de Monjas de la Enseñanza, de Nuestra señora de los Gozos.
La Iglesia de San Jerónimo se dedicó al culto en 1635.
Los jesuitas fundan, en el año de 1624-25, el Colegio de San Idelfonso, de educación superior.
Empezó a funcionar la imprenta, en 1640. De este año a 1821, se publicaron 1, 928 Libros.
En el año de 1700 había crecido la población a 68, 000 habitantes.
La Compañía de Jesús, de sacerdotes jesuitas, fundan en 1702, el Colegio de San Ignacio, y en 1751, el de San Javier, colegio para misioneros indígenas. En el año de 1790 se fusionan los colegios de San Jerónimo y el de San Ignacio, pasándose al edificio del Espíritu Santo, con el nombre de Real Colegio Carolino. Las monjas carmelitas de Santa Teresa la Nueva, advocación de la Soledad, en 1747 erigen su convento.
Las monjas dominicas construyen el convento de Santa Rosa, en el año de 1740.
El puente sobre el río Atoyac se construye en 1702; el Puente de México en 1710; el nuevo Palacio del Ayuntamiento en el año de 1714; se iluminan las calles con faroles en 1763; se erige la fuente de San Miguel en 1777, y el empedrado y adoquinado en las calles se inicia en 1786.
Las hermandades religiosas o cofradías se organizan para mantener el culto religioso, dar ayuda a los hospitales, cooperar en los entierros de los necesitados.
En el año de 1750, había cuarenta y ocho cofradías registradas; de las más representativas se citan: la del Santísimo Sacramento y la de San Eligio, de los Plateros; la de San Crispín, de los sastres; la de Jesús, de médicos, cirujanos y barberos; la de la Sangre de Cristo, de los negros; la de San Nicolás Tolentino, sostenía una botica.
Los “asientos” o monopolios de tabaco, de nieve, de naipes, de papel sellado, de moneda, de pulque, de juego de gallos, eran administrados por el gobierno virreinal; algunos ramos los vendían a particulares.
Este sistema permitió el encarecimiento de la vida por el alza de los productos.
Hubo otros factores que influyeron negativamente en el desarrollo de la ciudad: el matlazahuatl o tifo del año 1737; un motín de descontento, en 1747; alborotos en el Barrio del Alto, por el estanco del tabaco; en el Barrio de San José se alzó el pueblo contra la tropa, en 1765; las heladas de 1785; la epidemia de viruelas en el año de 1797.
A mediados del siglo XVIII, habían quebrado varios obrajes de tejidos, por la competencia europea y china.
En el año de 1793, había 56,859 habitantes, 11,000 menos que el siglo anterior.
En los primeros años del siglo XIX, sólo se acondicionan las instalaciones de los Fuertes de Guadalupe y Loreto.
Fue sitiada la ciudad en Julio de 1821, por la tropas de don Nicolás Bravo y de Don José Joaquín Herrera; en julio de 1833, por los generales Mariano Arista y Gabriel Durn; en junio y julio de 1834, por el Gral. Luis Quintanar; en enero de 1845, por el General Antonio López de Santa Anna; en Enero de 1856, por Don Antonio Haro y Tamariz, en Noviembre del mismo año, por el General Tomás Moreno; por los conservadores e imperialistas franceses, derrotados el 5 de Mayo de 1862. Nuevamente, por los conservadores e imperialistas franceses, del 16 de Marzo al 17 de Mayo de 1863, día en que capituló el Ejército Mexicano. El 8 de Marzo de 1867 ataca Don Porfirio Díaz y el 2 de Abril entra triunfante.
Principal
NOMENCLATURA
Toponimia
El lugar que hoy ocupa la ciudad se conocía como Cuetlaxcoapan, que significa en náhuatl “Lugar donde cambian de piel las víboras”; Cuetlax se interpreta como despellejarse, cambiar de piel; coa, serpiente o multitud, diversidad cuando se junta, como elemento específico a otros vocablos que tienen funciones genéricas, y pan, locativo.
Escudo de armas
De forma acorazonada, cinco esbeltas torres de oro, sobre campo verde gualda, un río de aguas azules, dos ángeles vestidos de blanco y púrpura con orlas de oro y púrpura, asidos a la ciudad, las letras K y V, que quieren decir Carlos Quinto, una orla cintada, inserta con el versículo II del salmo 90 de David: “Angelis Suis Deus Mandavit de te Ud. Custodiant te in omnibus viis tuis” (El Señor mandó sus ángeles para que te custodien en todos tus caminos).
La Reina, a nombre del Emperador, firmó la Real Provisión, otorgando Escudo de Armas a la Puebla de los Ángeles, el 20 de julio de 1538, en Valladolid, España, por gestiones de don Gonzalo Díaz de Vargas y Vellerino.
HISTORIA
Cuetlaxcoapan fue asentamiento de comunidades aldeanas; en el siglo XV el valle era de “Yaotlalli”, campo neutral de batalla, en las terribles “Xochiyaóyotl”, guerras floridas, que sostenían las poblaciones de Itzocan, Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan y Tlaxcala. El propósito era dominar al adversario para llevarlo vivo como ofrenda a los dioses donde era sentenciado a muerte, peleando en el “Sacrificio gladiatorio” o en la “cuauxicalli” piedra de sacrificios.
El 16 de abril de 1531, fray Toribio Paredes, originario de Benavente, España, a quien los nativos de México llamaron “Motolinía”, funda la ciudad de Puebla, en el Valle de Cuetlaxcoapan, en la margen oriental del río San Francisco. El Lic. Juan de Salmerón, Oidor de la Segunda Audiencia, desde enero de ese año, había informado al Consejo de Indias que ya se comenzaba “a ensayar la Puebla de los Ángeles”. Don Hernando de Elgueta, Justicia Mayor, Corregidor y Presidente del Ayuntamiento, formalizó la fundación de la ciudad el 29 de septiembre de 1531.
Doña Isabel de Portugal, Reina Gobernadora de España, en su Cédula del 20 de marzo de 1532 firmada en la Villa de Medina del Campo, intituló a la población “Ciudad de los Ángeles”, concediendo a sus moradores exención de pagos de alcabalas y pechos, por treinta años. Después se trasladaron los habitantes a la parte poniente del río de San Francisco.
La traza de la ciudad se hizo estilo adamero, parecido al tablero del juego de damas españolas; cada manzana medía 100 por 200 varas castellanas en las que se ubicaban 8 solares destinados a 8 colonos, quedando espacios para nuevos residentes. La construcción de casas se inicia en 1531. El agua potable se introdujo en caños desde los manantiales de Almoloya y de Cieneguillas.
En el período administrativo del corregidor don Luis de León Romano (1554-1557) se empiezan a construir los puentes San Francisco y el de Amalucan, la fuentes pública; se terminaron los arcos de los tres portales que miran a la Plaza Mayor.
Se le concedió Escudo de Armas el 20 de julio de 1538; se le dió el Título de Noble y Leal el 12 julio de 1558; de Muy Noble y Leal el 24 de febrero de 1561, y de Muy Noble y Muy Leal, el 6 de febrero de 1576.
El Cabildo, representado en sus orígenes por españoles y después por criollos, poseía cierta autonomía local, tenía a su cargo el gobierno político de la ciudad y de su jurisdicción. Se integraba por el alcalde ordinario o magistrado y los regidores o concejales.
Presidía los cabildos y actos públicos, el alcalde mayor: su jurisdicción abarcaba las poblaciones de Amozoc, Totimehuacán y Cuautinchán desde el 2 de octubre de 1755.
El 4 de diciembre de 1786, fue sede de la inmensa Intendencia de Puebla, la cual abarcaba desde Veracruz hasta Guerrero.
La traza delimitaba, por el norte, con las actuales avenidas 18, 16 y 14 oriente-poniente; al oriente con las calles 9 y 5 sur; al sur con las avenidas 15 y 17 oriente-poniente; al poniente con las calles 6 y 8 Norte. Alrededor de la traza vivían los grupos aborígenes, mestizos, mulatos, negros y otras castas.
Se establecieron en Tlaxcaltecapan, los tlaxcaltecas, denominado Barrio de San Juan del Río, extendiéndose al Barrio del Alto. En el Barrio de Santa Ana se ubicaron los cholultecas. El Barrio de Santiago se integró con huejotzincas, calpanecas, itzocanos y cholultecas. El Barrio de Analco se formó con tlaxcaltecas y mixtecos. Otros barrios fusionados con grupos de distinta procedencia fueron San Pablo de los Naturales, San Sebastián, San Antonio de Coleros y San Miguel. Los barrios eran administrados y gobernados por un alguacil de su propia etnia; las relaciones que tuvieron con las autoridades españolas o criollas de la Ciudad, no fueron cordiales. El canónigo Francisco de Leyva colocó la primera piedra de la catedral el 29 de agosto de 1536, tres años después estaba abierta al culto. Sufrió muchas reparaciones, hasta el 18 de Abril de 1649 fue consagrada; sus portadas y torres se terminaron mucho después.
Los Franciscanos, en 1535, estaban construyendo su iglesia y convento que terminaron en 1585.
En el año de 1534, los dominicos iniciaron la construcción de su convento e iglesia: en 1611 casi estaban concluídos.
Los Agustinos principiaron su iglesia y convento en el año de 1550 y en 1629 fueron consagrados.
Por 1586, los religiosos carmelitas edificaron su iglesia y convento, consagrados en el año de 1628.
En el convento de Santa Bárbara, después conocido como de San Antonio, los franciscanos colocaron la primera piedra en el año 1591; en 1593 se inició la construcción de la iglesia.
La orden de los mercedarios concluyó su templo y convento San Cosme y San Damián en el año de 1598.
La iglesia del Hospital de San Pedro fue construída en el año de 1564; el hospital se modificó dándole mejor aspecto.
El hospital de San Juan de Letrán o de Nuestra Señora de la Limpia Concepción se establece desde el año de 1538 destinado a la atención de mujeres. Posteriormente fue el Colegio de San José de Gracia, para casadas.
Para la curación de los indios, en 1563, se estableció el hospital de San Pablo de los Naturales.
El convento de la Purísima Concepción se fundó en el año de 1593, al igual que su iglesia.
El convento de Santa Catalina de Sena, de monjas dominicas, y su iglesia, se concluyen en el año de 1594; de esa fecha también es el convento de monjas jerónimas.
Se comenzó a construir el Colegio de San Juan Evangelista en el año de 1587, fue el primer seminario. Se agregaron los colegios de San Pedro y San Pablo por disposición del Obispo Juan de Palafox y Mendoza, en 1646.
El Colegio de San Pantaleón se edificó en 1744, anexándose al Palafoxiano.
El Colegio del Espíritu Santo, dirigido por sacerdotes jesuitas, inició sus labores en el año de 1578; su primer rector fue el S.J. Don Diego López de Meza; asistían a él estudiantes internos y seglares. La facultad de Bachiller en Artes -3 años de estudió- comprendía el tribium: gramática, retórica y dialéctica. La iglesia se inició de 1583 (intervino en ambas fundaciones Don Melchor de Covarrubias), se consagró en el año de 1600. El seminario de San Jerónimo se construyó en 1579.
Estas instituciones rivalizaban culturalmente con el colegio de San Luis Rey de Educación Superior, fundado en 1558 por el alcalde mayor Don Luis de León Romano, y administrado por dominicos en el año de 1585.
El Santo Oficio de la Inquisición se estableció en el año de 1576; decomisó libros de Erasmo de Rotterdam; inició el proceso de los “alumbrados” Juan Plata y Alonso Espinosa en 1598; se enjuició a sor Micaela de San José, acusada de “ilusa” ; se procesó por judío a don Diego de Alvarado, se sacó en “auto de fe” a Martín Villavicencio y Salazar. “Martín Garatuza” en 1648, por embustes. Desapareció el Tribunal de la Inquisición hasta el año de 1820.
Los molinos de “pan moler” o sea molinos de trigo, funcionaron en el año de 1531, el de San Francisco; en 1543, el de Santo Domingo; en 1537, el de Huexotitla y el del Carmen; y el de San Antonio, en 1569.
Al finalizar el siglo XVI había 33 obrajes de tejidos, en el Barrio del Parían de los Tornos vivían casi todas las hilanderas de la ciudad. Se fabricaba loza, de cerámica vidriada, talavera; se fabricaba vidrio. Había “mercaderes de ambos mares", comerciantes, y residían 1500 españoles.
En el año de 1604 se establece el convento de monjas de San José de Carmelitas Descalzas.
Se fundaron los conventos de monjas franciscanas, el de Santa Clara, en 1607, y el de la Santísima Trinidad, dedicado en el año 1619 de suntuosas y bien construidas fábricas.
Las monjas dominicas consagran el convento de Santa Inés de Monte Policiano, en el año de 1620.
El convento de Santa Mónica, de monjas agustinas, se construye en 1686.
El orfanatorio de San Cristóbal se fundó en el año de 1604 y Santa María Egipciaca, edificio destinado a recogimiento para mujeres.
Se fundó en el año de 1628 en el hospital de San Juan de Dios. Al cuidado de los Hermanos de la Caridad quedó el hospital de San Roque; en 1608 estaba en construcción.
El hospital de Convaleciente de Belén, fundado en 1682.
El Hospital de Mujeres convalecientes de Santa Inés de Monte Policiano, fundado en el año de 1689.
En el año de 1646, se fundan el Colegio de las Vírgenes de la Purísima Concepción y el Colegio de Niñas Vírgenes de Jesús María.
Se establecen el Colegio de Niñas Mercedarias de Nuestra Señora de Guadalupe y el de Monjas de la Enseñanza, de Nuestra señora de los Gozos.
La Iglesia de San Jerónimo se dedicó al culto en 1635.
Los jesuitas fundan, en el año de 1624-25, el Colegio de San Idelfonso, de educación superior.
Empezó a funcionar la imprenta, en 1640. De este año a 1821, se publicaron 1, 928 Libros.
En el año de 1700 había crecido la población a 68, 000 habitantes.
La Compañía de Jesús, de sacerdotes jesuitas, fundan en 1702, el Colegio de San Ignacio, y en 1751, el de San Javier, colegio para misioneros indígenas. En el año de 1790 se fusionan los colegios de San Jerónimo y el de San Ignacio, pasándose al edificio del Espíritu Santo, con el nombre de Real Colegio Carolino. Las monjas carmelitas de Santa Teresa la Nueva, advocación de la Soledad, en 1747 erigen su convento.
Las monjas dominicas construyen el convento de Santa Rosa, en el año de 1740.
El puente sobre el río Atoyac se construye en 1702; el Puente de México en 1710; el nuevo Palacio del Ayuntamiento en el año de 1714; se iluminan las calles con faroles en 1763; se erige la fuente de San Miguel en 1777, y el empedrado y adoquinado en las calles se inicia en 1786.
Las hermandades religiosas o cofradías se organizan para mantener el culto religioso, dar ayuda a los hospitales, cooperar en los entierros de los necesitados.
En el año de 1750, había cuarenta y ocho cofradías registradas; de las más representativas se citan: la del Santísimo Sacramento y la de San Eligio, de los Plateros; la de San Crispín, de los sastres; la de Jesús, de médicos, cirujanos y barberos; la de la Sangre de Cristo, de los negros; la de San Nicolás Tolentino, sostenía una botica.
Los “asientos” o monopolios de tabaco, de nieve, de naipes, de papel sellado, de moneda, de pulque, de juego de gallos, eran administrados por el gobierno virreinal; algunos ramos los vendían a particulares.
Este sistema permitió el encarecimiento de la vida por el alza de los productos.
Hubo otros factores que influyeron negativamente en el desarrollo de la ciudad: el matlazahuatl o tifo del año 1737; un motín de descontento, en 1747; alborotos en el Barrio del Alto, por el estanco del tabaco; en el Barrio de San José se alzó el pueblo contra la tropa, en 1765; las heladas de 1785; la epidemia de viruelas en el año de 1797.
A mediados del siglo XVIII, habían quebrado varios obrajes de tejidos, por la competencia europea y china.
En el año de 1793, había 56,859 habitantes, 11,000 menos que el siglo anterior.
En los primeros años del siglo XIX, sólo se acondicionan las instalaciones de los Fuertes de Guadalupe y Loreto.
Fue sitiada la ciudad en Julio de 1821, por la tropas de don Nicolás Bravo y de Don José Joaquín Herrera; en julio de 1833, por los generales Mariano Arista y Gabriel Durn; en junio y julio de 1834, por el Gral. Luis Quintanar; en enero de 1845, por el General Antonio López de Santa Anna; en Enero de 1856, por Don Antonio Haro y Tamariz, en Noviembre del mismo año, por el General Tomás Moreno; por los conservadores e imperialistas franceses, derrotados el 5 de Mayo de 1862. Nuevamente, por los conservadores e imperialistas franceses, del 16 de Marzo al 17 de Mayo de 1863, día en que capituló el Ejército Mexicano. El 8 de Marzo de 1867 ataca Don Porfirio Díaz y el 2 de Abril entra triunfante.
Alejandra Díaz Domínguez
LEYENDAS DE PUEBLA (POPOCATEPETL E IZTACCIHUATL)
Hace tiempo, cuando los aztecas dominaban el Valle de México, los otros pueblos debían obedecerlos y rendirles tributo, pese a su descontento. Un día, cansado de la opresión, el cacique de Tlaxcala decidió pelear por la libertad de su pueblo y empezó una terrible guerra entre aztecas y tlaxcaltecas.
La bella princesa Iztaccíhuatl, hija del cacique de Tlaxcala, se había enamorado del joven Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo. Ambos se profesaban un amor inmenso, por lo que antes de ir a la guerra, el joven pidió al padre de la princesa la mano de ella si regresaba victorioso. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato, prometiendo recibirlo con el festín del triunfo y el lecho de su amor. El valiente guerrero se preparó con hombres y armas, partiendo a la guerra después de escuchar la promesa de que la princesa lo esperaría para casarse con él a su regreso. Al poco tiempo, un rival de Popocatépetl inventó que éste había muerto en combate. Al enterarse, la princesa Iztaccíhuatl lloró amargamente la muerte de su amado y luego murió de tristeza.
Popocatépetl venció en todos los combates y regresó triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había muerto. De nada le servían la riqueza y poderío ganados si no tenía su amor.
Entonces, para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó que 20,000 esclavos construyeran una gran tumba ante el Sol, amontonando diez cerros para formar una gigantesca montaña.
Desconsolado, tomó el cadáver de su princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en su cima, que tomó la forma de una mujer dormida. El joven le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, lenta e irremediablemente, en volcanes.
Desde entonces permanecen juntos y silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl, quien a veces se acuerda del amor y de su amada; entonces su corazón, que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa un humo tristísimo…
Durante muchos años y hasta poco antes de
la Conquista, las doncellas muertas por amores desdichados eran sepultadas en las faldas del Iztaccíhuatl.
En cuanto al cobarde tlaxcalteca que por celos mintió a Iztaccíhuatl sobre la muerte de Popocatépetl, desencadenando esta tragedia, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña, el Pico de Orizaba y se cubrió de nieve. Le pusieron por nombre Citlaltépetl, o “Cerro de la estrella” y desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca, jamás podrá separar.
Hace tiempo, cuando los aztecas dominaban el Valle de México, los otros pueblos debían obedecerlos y rendirles tributo, pese a su descontento. Un día, cansado de la opresión, el cacique de Tlaxcala decidió pelear por la libertad de su pueblo y empezó una terrible guerra entre aztecas y tlaxcaltecas.
La bella princesa Iztaccíhuatl, hija del cacique de Tlaxcala, se había enamorado del joven Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo. Ambos se profesaban un amor inmenso, por lo que antes de ir a la guerra, el joven pidió al padre de la princesa la mano de ella si regresaba victorioso. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato, prometiendo recibirlo con el festín del triunfo y el lecho de su amor. El valiente guerrero se preparó con hombres y armas, partiendo a la guerra después de escuchar la promesa de que la princesa lo esperaría para casarse con él a su regreso. Al poco tiempo, un rival de Popocatépetl inventó que éste había muerto en combate. Al enterarse, la princesa Iztaccíhuatl lloró amargamente la muerte de su amado y luego murió de tristeza.
Popocatépetl venció en todos los combates y regresó triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había muerto. De nada le servían la riqueza y poderío ganados si no tenía su amor.
Entonces, para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó que 20,000 esclavos construyeran una gran tumba ante el Sol, amontonando diez cerros para formar una gigantesca montaña.
Desconsolado, tomó el cadáver de su princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en su cima, que tomó la forma de una mujer dormida. El joven le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, lenta e irremediablemente, en volcanes.
Desde entonces permanecen juntos y silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl, quien a veces se acuerda del amor y de su amada; entonces su corazón, que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa un humo tristísimo…
Durante muchos años y hasta poco antes de
la Conquista, las doncellas muertas por amores desdichados eran sepultadas en las faldas del Iztaccíhuatl.
En cuanto al cobarde tlaxcalteca que por celos mintió a Iztaccíhuatl sobre la muerte de Popocatépetl, desencadenando esta tragedia, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña, el Pico de Orizaba y se cubrió de nieve. Le pusieron por nombre Citlaltépetl, o “Cerro de la estrella” y desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca, jamás podrá separar.
tarea
PUEBLA
Principal
NOMENCLATURA
Toponimia
El lugar que hoy ocupa la ciudad se conocía como Cuetlaxcoapan, que significa en náhuatl “Lugar donde cambian de piel las víboras”; Cuetlax se interpreta como despellejarse, cambiar de piel; coa, serpiente o multitud, diversidad cuando se junta, como elemento específico a otros vocablos que tienen funciones genéricas, y pan, locativo.
Escudo de armas
De forma acorazonada, cinco esbeltas torres de oro, sobre campo verde gualda, un río de aguas azules, dos ángeles vestidos de blanco y púrpura con orlas de oro y púrpura, asidos a la ciudad, las letras K y V, que quieren decir Carlos Quinto, una orla cintada, inserta con el versículo II del salmo 90 de David: “Angelis Suis Deus Mandavit de te Ud. Custodiant te in omnibus viis tuis” (El Señor mandó sus ángeles para que te custodien en todos tus caminos).
La Reina, a nombre del Emperador, firmó la Real Provisión, otorgando Escudo de Armas a la Puebla de los Ángeles, el 20 de julio de 1538, en Valladolid, España, por gestiones de don Gonzalo Díaz de Vargas y Vellerino.
HISTORIA
Cuetlaxcoapan fue asentamiento de comunidades aldeanas; en el siglo XV el valle era de “Yaotlalli”, campo neutral de batalla, en las terribles “Xochiyaóyotl”, guerras floridas, que sostenían las poblaciones de Itzocan, Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan y Tlaxcala. El propósito era dominar al adversario para llevarlo vivo como ofrenda a los dioses donde era sentenciado a muerte, peleando en el “Sacrificio gladiatorio” o en la “cuauxicalli” piedra de sacrificios.
El 16 de abril de 1531, fray Toribio Paredes, originario de Benavente, España, a quien los nativos de México llamaron “Motolinía”, funda la ciudad de Puebla, en el Valle de Cuetlaxcoapan, en la margen oriental del río San Francisco. El Lic. Juan de Salmerón, Oidor de la Segunda Audiencia, desde enero de ese año, había informado al Consejo de Indias que ya se comenzaba “a ensayar la Puebla de los Ángeles”. Don Hernando de Elgueta, Justicia Mayor, Corregidor y Presidente del Ayuntamiento, formalizó la fundación de la ciudad el 29 de septiembre de 1531.
Doña Isabel de Portugal, Reina Gobernadora de España, en su Cédula del 20 de marzo de 1532 firmada en la Villa de Medina del Campo, intituló a la población “Ciudad de los Ángeles”, concediendo a sus moradores exención de pagos de alcabalas y pechos, por treinta años. Después se trasladaron los habitantes a la parte poniente del río de San Francisco.
La traza de la ciudad se hizo estilo adamero, parecido al tablero del juego de damas españolas; cada manzana medía 100 por 200 varas castellanas en las que se ubicaban 8 solares destinados a 8 colonos, quedando espacios para nuevos residentes. La construcción de casas se inicia en 1531. El agua potable se introdujo en caños desde los manantiales de Almoloya y de Cieneguillas.
En el período administrativo del corregidor don Luis de León Romano (1554-1557) se empiezan a construir los puentes San Francisco y el de Amalucan, la fuentes pública; se terminaron los arcos de los tres portales que miran a la Plaza Mayor.
Se le concedió Escudo de Armas el 20 de julio de 1538; se le dió el Título de Noble y Leal el 12 julio de 1558; de Muy Noble y Leal el 24 de febrero de 1561, y de Muy Noble y Muy Leal, el 6 de febrero de 1576.
El Cabildo, representado en sus orígenes por españoles y después por criollos, poseía cierta autonomía local, tenía a su cargo el gobierno político de la ciudad y de su jurisdicción. Se integraba por el alcalde ordinario o magistrado y los regidores o concejales.
Presidía los cabildos y actos públicos, el alcalde mayor: su jurisdicción abarcaba las poblaciones de Amozoc, Totimehuacán y Cuautinchán desde el 2 de octubre de 1755.
El 4 de diciembre de 1786, fue sede de la inmensa Intendencia de Puebla, la cual abarcaba desde Veracruz hasta Guerrero.
La traza delimitaba, por el norte, con las actuales avenidas 18, 16 y 14 oriente-poniente; al oriente con las calles 9 y 5 sur; al sur con las avenidas 15 y 17 oriente-poniente; al poniente con las calles 6 y 8 Norte. Alrededor de la traza vivían los grupos aborígenes, mestizos, mulatos, negros y otras castas.
Se establecieron en Tlaxcaltecapan, los tlaxcaltecas, denominado Barrio de San Juan del Río, extendiéndose al Barrio del Alto. En el Barrio de Santa Ana se ubicaron los cholultecas. El Barrio de Santiago se integró con huejotzincas, calpanecas, itzocanos y cholultecas. El Barrio de Analco se formó con tlaxcaltecas y mixtecos. Otros barrios fusionados con grupos de distinta procedencia fueron San Pablo de los Naturales, San Sebastián, San Antonio de Coleros y San Miguel. Los barrios eran administrados y gobernados por un alguacil de su propia etnia; las relaciones que tuvieron con las autoridades españolas o criollas de la Ciudad, no fueron cordiales. El canónigo Francisco de Leyva colocó la primera piedra de la catedral el 29 de agosto de 1536, tres años después estaba abierta al culto. Sufrió muchas reparaciones, hasta el 18 de Abril de 1649 fue consagrada; sus portadas y torres se terminaron mucho después.
Los Franciscanos, en 1535, estaban construyendo su iglesia y convento que terminaron en 1585.
En el año de 1534, los dominicos iniciaron la construcción de su convento e iglesia: en 1611 casi estaban concluídos.
Los Agustinos principiaron su iglesia y convento en el año de 1550 y en 1629 fueron consagrados.
Por 1586, los religiosos carmelitas edificaron su iglesia y convento, consagrados en el año de 1628.
En el convento de Santa Bárbara, después conocido como de San Antonio, los franciscanos colocaron la primera piedra en el año 1591; en 1593 se inició la construcción de la iglesia.
La orden de los mercedarios concluyó su templo y convento San Cosme y San Damián en el año de 1598.
La iglesia del Hospital de San Pedro fue construída en el año de 1564; el hospital se modificó dándole mejor aspecto.
El hospital de San Juan de Letrán o de Nuestra Señora de la Limpia Concepción se establece desde el año de 1538 destinado a la atención de mujeres. Posteriormente fue el Colegio de San José de Gracia, para casadas.
Para la curación de los indios, en 1563, se estableció el hospital de San Pablo de los Naturales.
El convento de la Purísima Concepción se fundó en el año de 1593, al igual que su iglesia.
El convento de Santa Catalina de Sena, de monjas dominicas, y su iglesia, se concluyen en el año de 1594; de esa fecha también es el convento de monjas jerónimas.
Se comenzó a construir el Colegio de San Juan Evangelista en el año de 1587, fue el primer seminario. Se agregaron los colegios de San Pedro y San Pablo por disposición del Obispo Juan de Palafox y Mendoza, en 1646.
El Colegio de San Pantaleón se edificó en 1744, anexándose al Palafoxiano.
El Colegio del Espíritu Santo, dirigido por sacerdotes jesuitas, inició sus labores en el año de 1578; su primer rector fue el S.J. Don Diego López de Meza; asistían a él estudiantes internos y seglares. La facultad de Bachiller en Artes -3 años de estudió- comprendía el tribium: gramática, retórica y dialéctica. La iglesia se inició de 1583 (intervino en ambas fundaciones Don Melchor de Covarrubias), se consagró en el año de 1600. El seminario de San Jerónimo se construyó en 1579.
Estas instituciones rivalizaban culturalmente con el colegio de San Luis Rey de Educación Superior, fundado en 1558 por el alcalde mayor Don Luis de León Romano, y administrado por dominicos en el año de 1585.
El Santo Oficio de la Inquisición se estableció en el año de 1576; decomisó libros de Erasmo de Rotterdam; inició el proceso de los “alumbrados” Juan Plata y Alonso Espinosa en 1598; se enjuició a sor Micaela de San José, acusada de “ilusa” ; se procesó por judío a don Diego de Alvarado, se sacó en “auto de fe” a Martín Villavicencio y Salazar. “Martín Garatuza” en 1648, por embustes. Desapareció el Tribunal de la Inquisición hasta el año de 1820.
Los molinos de “pan moler” o sea molinos de trigo, funcionaron en el año de 1531, el de San Francisco; en 1543, el de Santo Domingo; en 1537, el de Huexotitla y el del Carmen; y el de San Antonio, en 1569.
Al finalizar el siglo XVI había 33 obrajes de tejidos, en el Barrio del Parían de los Tornos vivían casi todas las hilanderas de la ciudad. Se fabricaba loza, de cerámica vidriada, talavera; se fabricaba vidrio. Había “mercaderes de ambos mares", comerciantes, y residían 1500 españoles.
En el año de 1604 se establece el convento de monjas de San José de Carmelitas Descalzas.
Se fundaron los conventos de monjas franciscanas, el de Santa Clara, en 1607, y el de la Santísima Trinidad, dedicado en el año 1619 de suntuosas y bien construidas fábricas.
Las monjas dominicas consagran el convento de Santa Inés de Monte Policiano, en el año de 1620.
El convento de Santa Mónica, de monjas agustinas, se construye en 1686.
El orfanatorio de San Cristóbal se fundó en el año de 1604 y Santa María Egipciaca, edificio destinado a recogimiento para mujeres.
Se fundó en el año de 1628 en el hospital de San Juan de Dios. Al cuidado de los Hermanos de la Caridad quedó el hospital de San Roque; en 1608 estaba en construcción.
El hospital de Convaleciente de Belén, fundado en 1682.
El Hospital de Mujeres convalecientes de Santa Inés de Monte Policiano, fundado en el año de 1689.
En el año de 1646, se fundan el Colegio de las Vírgenes de la Purísima Concepción y el Colegio de Niñas Vírgenes de Jesús María.
Se establecen el Colegio de Niñas Mercedarias de Nuestra Señora de Guadalupe y el de Monjas de la Enseñanza, de Nuestra señora de los Gozos.
La Iglesia de San Jerónimo se dedicó al culto en 1635.
Los jesuitas fundan, en el año de 1624-25, el Colegio de San Idelfonso, de educación superior.
Empezó a funcionar la imprenta, en 1640. De este año a 1821, se publicaron 1, 928 Libros.
En el año de 1700 había crecido la población a 68, 000 habitantes.
La Compañía de Jesús, de sacerdotes jesuitas, fundan en 1702, el Colegio de San Ignacio, y en 1751, el de San Javier, colegio para misioneros indígenas. En el año de 1790 se fusionan los colegios de San Jerónimo y el de San Ignacio, pasándose al edificio del Espíritu Santo, con el nombre de Real Colegio Carolino. Las monjas carmelitas de Santa Teresa la Nueva, advocación de la Soledad, en 1747 erigen su convento.
Las monjas dominicas construyen el convento de Santa Rosa, en el año de 1740.
El puente sobre el río Atoyac se construye en 1702; el Puente de México en 1710; el nuevo Palacio del Ayuntamiento en el año de 1714; se iluminan las calles con faroles en 1763; se erige la fuente de San Miguel en 1777, y el empedrado y adoquinado en las calles se inicia en 1786.
Las hermandades religiosas o cofradías se organizan para mantener el culto religioso, dar ayuda a los hospitales, cooperar en los entierros de los necesitados.
En el año de 1750, había cuarenta y ocho cofradías registradas; de las más representativas se citan: la del Santísimo Sacramento y la de San Eligio, de los Plateros; la de San Crispín, de los sastres; la de Jesús, de médicos, cirujanos y barberos; la de la Sangre de Cristo, de los negros; la de San Nicolás Tolentino, sostenía una botica.
Los “asientos” o monopolios de tabaco, de nieve, de naipes, de papel sellado, de moneda, de pulque, de juego de gallos, eran administrados por el gobierno virreinal; algunos ramos los vendían a particulares.
Este sistema permitió el encarecimiento de la vida por el alza de los productos.
Hubo otros factores que influyeron negativamente en el desarrollo de la ciudad: el matlazahuatl o tifo del año 1737; un motín de descontento, en 1747; alborotos en el Barrio del Alto, por el estanco del tabaco; en el Barrio de San José se alzó el pueblo contra la tropa, en 1765; las heladas de 1785; la epidemia de viruelas en el año de 1797.
A mediados del siglo XVIII, habían quebrado varios obrajes de tejidos, por la competencia europea y china.
En el año de 1793, había 56,859 habitantes, 11,000 menos que el siglo anterior.
En los primeros años del siglo XIX, sólo se acondicionan las instalaciones de los Fuertes de Guadalupe y Loreto.
Fue sitiada la ciudad en Julio de 1821, por la tropas de don Nicolás Bravo y de Don José Joaquín Herrera; en julio de 1833, por los generales Mariano Arista y Gabriel Durn; en junio y julio de 1834, por el Gral. Luis Quintanar; en enero de 1845, por el General Antonio López de Santa Anna; en Enero de 1856, por Don Antonio Haro y Tamariz, en Noviembre del mismo año, por el General Tomás Moreno; por los conservadores e imperialistas franceses, derrotados el 5 de Mayo de 1862. Nuevamente, por los conservadores e imperialistas franceses, del 16 de Marzo al 17 de Mayo de 1863, día en que capituló el Ejército Mexicano. El 8 de Marzo de 1867 ataca Don Porfirio Díaz y el 2 de Abril entra triunfante.
Principal
NOMENCLATURA
Toponimia
El lugar que hoy ocupa la ciudad se conocía como Cuetlaxcoapan, que significa en náhuatl “Lugar donde cambian de piel las víboras”; Cuetlax se interpreta como despellejarse, cambiar de piel; coa, serpiente o multitud, diversidad cuando se junta, como elemento específico a otros vocablos que tienen funciones genéricas, y pan, locativo.
Escudo de armas
De forma acorazonada, cinco esbeltas torres de oro, sobre campo verde gualda, un río de aguas azules, dos ángeles vestidos de blanco y púrpura con orlas de oro y púrpura, asidos a la ciudad, las letras K y V, que quieren decir Carlos Quinto, una orla cintada, inserta con el versículo II del salmo 90 de David: “Angelis Suis Deus Mandavit de te Ud. Custodiant te in omnibus viis tuis” (El Señor mandó sus ángeles para que te custodien en todos tus caminos).
La Reina, a nombre del Emperador, firmó la Real Provisión, otorgando Escudo de Armas a la Puebla de los Ángeles, el 20 de julio de 1538, en Valladolid, España, por gestiones de don Gonzalo Díaz de Vargas y Vellerino.
HISTORIA
Cuetlaxcoapan fue asentamiento de comunidades aldeanas; en el siglo XV el valle era de “Yaotlalli”, campo neutral de batalla, en las terribles “Xochiyaóyotl”, guerras floridas, que sostenían las poblaciones de Itzocan, Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan y Tlaxcala. El propósito era dominar al adversario para llevarlo vivo como ofrenda a los dioses donde era sentenciado a muerte, peleando en el “Sacrificio gladiatorio” o en la “cuauxicalli” piedra de sacrificios.
El 16 de abril de 1531, fray Toribio Paredes, originario de Benavente, España, a quien los nativos de México llamaron “Motolinía”, funda la ciudad de Puebla, en el Valle de Cuetlaxcoapan, en la margen oriental del río San Francisco. El Lic. Juan de Salmerón, Oidor de la Segunda Audiencia, desde enero de ese año, había informado al Consejo de Indias que ya se comenzaba “a ensayar la Puebla de los Ángeles”. Don Hernando de Elgueta, Justicia Mayor, Corregidor y Presidente del Ayuntamiento, formalizó la fundación de la ciudad el 29 de septiembre de 1531.
Doña Isabel de Portugal, Reina Gobernadora de España, en su Cédula del 20 de marzo de 1532 firmada en la Villa de Medina del Campo, intituló a la población “Ciudad de los Ángeles”, concediendo a sus moradores exención de pagos de alcabalas y pechos, por treinta años. Después se trasladaron los habitantes a la parte poniente del río de San Francisco.
La traza de la ciudad se hizo estilo adamero, parecido al tablero del juego de damas españolas; cada manzana medía 100 por 200 varas castellanas en las que se ubicaban 8 solares destinados a 8 colonos, quedando espacios para nuevos residentes. La construcción de casas se inicia en 1531. El agua potable se introdujo en caños desde los manantiales de Almoloya y de Cieneguillas.
En el período administrativo del corregidor don Luis de León Romano (1554-1557) se empiezan a construir los puentes San Francisco y el de Amalucan, la fuentes pública; se terminaron los arcos de los tres portales que miran a la Plaza Mayor.
Se le concedió Escudo de Armas el 20 de julio de 1538; se le dió el Título de Noble y Leal el 12 julio de 1558; de Muy Noble y Leal el 24 de febrero de 1561, y de Muy Noble y Muy Leal, el 6 de febrero de 1576.
El Cabildo, representado en sus orígenes por españoles y después por criollos, poseía cierta autonomía local, tenía a su cargo el gobierno político de la ciudad y de su jurisdicción. Se integraba por el alcalde ordinario o magistrado y los regidores o concejales.
Presidía los cabildos y actos públicos, el alcalde mayor: su jurisdicción abarcaba las poblaciones de Amozoc, Totimehuacán y Cuautinchán desde el 2 de octubre de 1755.
El 4 de diciembre de 1786, fue sede de la inmensa Intendencia de Puebla, la cual abarcaba desde Veracruz hasta Guerrero.
La traza delimitaba, por el norte, con las actuales avenidas 18, 16 y 14 oriente-poniente; al oriente con las calles 9 y 5 sur; al sur con las avenidas 15 y 17 oriente-poniente; al poniente con las calles 6 y 8 Norte. Alrededor de la traza vivían los grupos aborígenes, mestizos, mulatos, negros y otras castas.
Se establecieron en Tlaxcaltecapan, los tlaxcaltecas, denominado Barrio de San Juan del Río, extendiéndose al Barrio del Alto. En el Barrio de Santa Ana se ubicaron los cholultecas. El Barrio de Santiago se integró con huejotzincas, calpanecas, itzocanos y cholultecas. El Barrio de Analco se formó con tlaxcaltecas y mixtecos. Otros barrios fusionados con grupos de distinta procedencia fueron San Pablo de los Naturales, San Sebastián, San Antonio de Coleros y San Miguel. Los barrios eran administrados y gobernados por un alguacil de su propia etnia; las relaciones que tuvieron con las autoridades españolas o criollas de la Ciudad, no fueron cordiales. El canónigo Francisco de Leyva colocó la primera piedra de la catedral el 29 de agosto de 1536, tres años después estaba abierta al culto. Sufrió muchas reparaciones, hasta el 18 de Abril de 1649 fue consagrada; sus portadas y torres se terminaron mucho después.
Los Franciscanos, en 1535, estaban construyendo su iglesia y convento que terminaron en 1585.
En el año de 1534, los dominicos iniciaron la construcción de su convento e iglesia: en 1611 casi estaban concluídos.
Los Agustinos principiaron su iglesia y convento en el año de 1550 y en 1629 fueron consagrados.
Por 1586, los religiosos carmelitas edificaron su iglesia y convento, consagrados en el año de 1628.
En el convento de Santa Bárbara, después conocido como de San Antonio, los franciscanos colocaron la primera piedra en el año 1591; en 1593 se inició la construcción de la iglesia.
La orden de los mercedarios concluyó su templo y convento San Cosme y San Damián en el año de 1598.
La iglesia del Hospital de San Pedro fue construída en el año de 1564; el hospital se modificó dándole mejor aspecto.
El hospital de San Juan de Letrán o de Nuestra Señora de la Limpia Concepción se establece desde el año de 1538 destinado a la atención de mujeres. Posteriormente fue el Colegio de San José de Gracia, para casadas.
Para la curación de los indios, en 1563, se estableció el hospital de San Pablo de los Naturales.
El convento de la Purísima Concepción se fundó en el año de 1593, al igual que su iglesia.
El convento de Santa Catalina de Sena, de monjas dominicas, y su iglesia, se concluyen en el año de 1594; de esa fecha también es el convento de monjas jerónimas.
Se comenzó a construir el Colegio de San Juan Evangelista en el año de 1587, fue el primer seminario. Se agregaron los colegios de San Pedro y San Pablo por disposición del Obispo Juan de Palafox y Mendoza, en 1646.
El Colegio de San Pantaleón se edificó en 1744, anexándose al Palafoxiano.
El Colegio del Espíritu Santo, dirigido por sacerdotes jesuitas, inició sus labores en el año de 1578; su primer rector fue el S.J. Don Diego López de Meza; asistían a él estudiantes internos y seglares. La facultad de Bachiller en Artes -3 años de estudió- comprendía el tribium: gramática, retórica y dialéctica. La iglesia se inició de 1583 (intervino en ambas fundaciones Don Melchor de Covarrubias), se consagró en el año de 1600. El seminario de San Jerónimo se construyó en 1579.
Estas instituciones rivalizaban culturalmente con el colegio de San Luis Rey de Educación Superior, fundado en 1558 por el alcalde mayor Don Luis de León Romano, y administrado por dominicos en el año de 1585.
El Santo Oficio de la Inquisición se estableció en el año de 1576; decomisó libros de Erasmo de Rotterdam; inició el proceso de los “alumbrados” Juan Plata y Alonso Espinosa en 1598; se enjuició a sor Micaela de San José, acusada de “ilusa” ; se procesó por judío a don Diego de Alvarado, se sacó en “auto de fe” a Martín Villavicencio y Salazar. “Martín Garatuza” en 1648, por embustes. Desapareció el Tribunal de la Inquisición hasta el año de 1820.
Los molinos de “pan moler” o sea molinos de trigo, funcionaron en el año de 1531, el de San Francisco; en 1543, el de Santo Domingo; en 1537, el de Huexotitla y el del Carmen; y el de San Antonio, en 1569.
Al finalizar el siglo XVI había 33 obrajes de tejidos, en el Barrio del Parían de los Tornos vivían casi todas las hilanderas de la ciudad. Se fabricaba loza, de cerámica vidriada, talavera; se fabricaba vidrio. Había “mercaderes de ambos mares", comerciantes, y residían 1500 españoles.
En el año de 1604 se establece el convento de monjas de San José de Carmelitas Descalzas.
Se fundaron los conventos de monjas franciscanas, el de Santa Clara, en 1607, y el de la Santísima Trinidad, dedicado en el año 1619 de suntuosas y bien construidas fábricas.
Las monjas dominicas consagran el convento de Santa Inés de Monte Policiano, en el año de 1620.
El convento de Santa Mónica, de monjas agustinas, se construye en 1686.
El orfanatorio de San Cristóbal se fundó en el año de 1604 y Santa María Egipciaca, edificio destinado a recogimiento para mujeres.
Se fundó en el año de 1628 en el hospital de San Juan de Dios. Al cuidado de los Hermanos de la Caridad quedó el hospital de San Roque; en 1608 estaba en construcción.
El hospital de Convaleciente de Belén, fundado en 1682.
El Hospital de Mujeres convalecientes de Santa Inés de Monte Policiano, fundado en el año de 1689.
En el año de 1646, se fundan el Colegio de las Vírgenes de la Purísima Concepción y el Colegio de Niñas Vírgenes de Jesús María.
Se establecen el Colegio de Niñas Mercedarias de Nuestra Señora de Guadalupe y el de Monjas de la Enseñanza, de Nuestra señora de los Gozos.
La Iglesia de San Jerónimo se dedicó al culto en 1635.
Los jesuitas fundan, en el año de 1624-25, el Colegio de San Idelfonso, de educación superior.
Empezó a funcionar la imprenta, en 1640. De este año a 1821, se publicaron 1, 928 Libros.
En el año de 1700 había crecido la población a 68, 000 habitantes.
La Compañía de Jesús, de sacerdotes jesuitas, fundan en 1702, el Colegio de San Ignacio, y en 1751, el de San Javier, colegio para misioneros indígenas. En el año de 1790 se fusionan los colegios de San Jerónimo y el de San Ignacio, pasándose al edificio del Espíritu Santo, con el nombre de Real Colegio Carolino. Las monjas carmelitas de Santa Teresa la Nueva, advocación de la Soledad, en 1747 erigen su convento.
Las monjas dominicas construyen el convento de Santa Rosa, en el año de 1740.
El puente sobre el río Atoyac se construye en 1702; el Puente de México en 1710; el nuevo Palacio del Ayuntamiento en el año de 1714; se iluminan las calles con faroles en 1763; se erige la fuente de San Miguel en 1777, y el empedrado y adoquinado en las calles se inicia en 1786.
Las hermandades religiosas o cofradías se organizan para mantener el culto religioso, dar ayuda a los hospitales, cooperar en los entierros de los necesitados.
En el año de 1750, había cuarenta y ocho cofradías registradas; de las más representativas se citan: la del Santísimo Sacramento y la de San Eligio, de los Plateros; la de San Crispín, de los sastres; la de Jesús, de médicos, cirujanos y barberos; la de la Sangre de Cristo, de los negros; la de San Nicolás Tolentino, sostenía una botica.
Los “asientos” o monopolios de tabaco, de nieve, de naipes, de papel sellado, de moneda, de pulque, de juego de gallos, eran administrados por el gobierno virreinal; algunos ramos los vendían a particulares.
Este sistema permitió el encarecimiento de la vida por el alza de los productos.
Hubo otros factores que influyeron negativamente en el desarrollo de la ciudad: el matlazahuatl o tifo del año 1737; un motín de descontento, en 1747; alborotos en el Barrio del Alto, por el estanco del tabaco; en el Barrio de San José se alzó el pueblo contra la tropa, en 1765; las heladas de 1785; la epidemia de viruelas en el año de 1797.
A mediados del siglo XVIII, habían quebrado varios obrajes de tejidos, por la competencia europea y china.
En el año de 1793, había 56,859 habitantes, 11,000 menos que el siglo anterior.
En los primeros años del siglo XIX, sólo se acondicionan las instalaciones de los Fuertes de Guadalupe y Loreto.
Fue sitiada la ciudad en Julio de 1821, por la tropas de don Nicolás Bravo y de Don José Joaquín Herrera; en julio de 1833, por los generales Mariano Arista y Gabriel Durn; en junio y julio de 1834, por el Gral. Luis Quintanar; en enero de 1845, por el General Antonio López de Santa Anna; en Enero de 1856, por Don Antonio Haro y Tamariz, en Noviembre del mismo año, por el General Tomás Moreno; por los conservadores e imperialistas franceses, derrotados el 5 de Mayo de 1862. Nuevamente, por los conservadores e imperialistas franceses, del 16 de Marzo al 17 de Mayo de 1863, día en que capituló el Ejército Mexicano. El 8 de Marzo de 1867 ataca Don Porfirio Díaz y el 2 de Abril entra triunfante.
tarea

LEYENDAS DE PUEBLA (POPOCATEPETL E IZTACCIHUATL)
Hace tiempo, cuando los aztecas dominaban el Valle de México, los otros pueblos debían obedecerlos y rendirles tributo, pese a su descontento. Un día, cansado de la opresión, el cacique de Tlaxcala decidió pelear por la libertad de su pueblo y empezó una terrible guerra entre aztecas y tlaxcaltecas.
La bella princesa Iztaccíhuatl, hija del cacique de Tlaxcala, se había enamorado del joven Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo. Ambos se profesaban un amor inmenso, por lo que antes de ir a la guerra, el joven pidió al padre de la princesa la mano de ella si regresaba victorioso. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato, prometiendo recibirlo con el festín del triunfo y el lecho de su amor. El valiente guerrero se preparó con hombres y armas, partiendo a la guerra después de escuchar la promesa de que la princesa lo esperaría para casarse con él a su regreso. Al poco tiempo, un rival de Popocatépetl inventó que éste había muerto en combate. Al enterarse, la princesa Iztaccíhuatl lloró amargamente la muerte de su amado y luego murió de tristeza.
Popocatépetl venció en todos los combates y regresó triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había muerto. De nada le servían la riqueza y poderío ganados si no tenía su amor.
Entonces, para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó que 20,000 esclavos construyeran una gran tumba ante el Sol, amontonando diez cerros para formar una gigantesca montaña.
Desconsolado, tomó el cadáver de su princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en su cima, que tomó la forma de una mujer dormida. El joven le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, lenta e irremediablemente, en volcanes.
Desde entonces permanecen juntos y silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl, quien a veces se acuerda del amor y de su amada; entonces su corazón, que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa un humo tristísimo…
Durante muchos años y hasta poco antes de
la Conquista, las doncellas muertas por amores desdichados eran sepultadas en las faldas del Iztaccíhuatl.
En cuanto al cobarde tlaxcalteca que por celos mintió a Iztaccíhuatl sobre la muerte de Popocatépetl, desencadenando esta tragedia, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña, el Pico de Orizaba y se cubrió de nieve. Le pusieron por nombre Citlaltépetl, o “Cerro de la estrella” y desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca, jamás podrá separar.
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